Publicidad:
La Coctelera

Mis fantasmas.

El otro día empecé una ardua tarea: tratar de atrapar en papel a mis fantasmas, los molinos que veía como gigantes cual Quijote atrapado en el capítulo famoso. Los veo, los apunto con mi arma de luz y finalmente los encierro en la cárcel de papel que es el cuaderno que he mostrado a poca gente hasta el día de hoy. Alguien me ha dicho que mi tarea es imposible porque este monstruo es polimorfo y aunque le haya hecho una herida ésta cicatrizará pronto y se transformará en otra cosa. Yo no sé si eso es totalmente cierto, pero creo que se sobrevalora a ese poder que nos zancadillea y nos intenta hacer caer una y otra vez. Estoy seguro que debe de haber una forma de vencerle. Y mientras sigo buscando la fórmula para derrotarle completamente seguiré cortándole cabezas hasta que simplemente no le vuelvan a salir más. Sé que no será fácil, pero también que no estoy solo en tan ardua tarea; me acompaña mi mejor amigo, aquél que me ha permitido llegar hasta el día de hoy: mi aliento, mi existencia. Me enorgullezco de tener y sentir lo que hasta hoy me ha venido acompañando durante todo este tiempo. Ahora sólo me queda hacerle más caso del que le he estado haciendo últimamente.

Escribe un comentario